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El placer de los Cinco Sentidos

El placer tiene muchas formas y colores, sabores y texturas, olores y… ¡fantasías! Tu cuerpo tiene cientos de formas de sentir placer. ¡Un cóctel de sensaciones a través de los cinco sentidos!

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Tenemos cinco sentidos básicos y, aunque parezca mentira, son cinco métodos para sentir placer. ¿Cómo?, te preguntarás. Fácil. Muy fácil. En realidad, estos sentidos los estás utilizando siempre de forma inconsciente; en modo automático. Pero si aprendes a utilizar estos sentidos de forma consciente y adecuada, llegarás a niveles de placer insospechados.

El contacto directo, indirecto o la negación de este es un método simple y básico. Pero puede variar mucho dependiendo del qué y el cómo. Aun así, hablaré de ello con más profundidad en cada apartado.

Vista

Cuando le preguntas a alguien qué es lo que más le gusta de una mujer o de un hombre, sin duda te responderá con algo que se aprecia con la vista. Porque la vista y el sexo van de la mano. El físico nos atrae, para qué mentir. Pero a través de la vista no vemos solo eso.

¿Que te gustan los tíos cachas? Genial. Pero a veces no es solo cómo es; si no lo que hace. Porque las acciones y las expresiones también son un atractivo sexual en potencia. Detalles que despiertan la bestia que llevas dentro. ¿Qué tiene un striptease que lo hace tan sensual? ¿Por qué te gusta tanto que se ponga ese camisón cuando os vais a la cama? Todas esas cosas son las que la vista aprecia y el cerebro cuenta como una señal para calentar motores.

Cada persona es diferente, tanto física como mentalmente. Saber lo que te gusta, y lo que le gusta a tu pareja, te ayudará a satisfacer tu vista. Colores, formas, iluminación… Esa picardía de encaje o esos calzoncillos que te marcan tanto el culo… Todo son herramientas, una puesta en escena que te prepara para lo que vendrá después.

¿Pero qué pasa cuando no ves? La oscuridad total, los ojos vendados o con un antifaz… Todo eso genera expectación, un extraño miedo y nerviosismo que, quizá, te ponga a mil. Porque no a todo el mundo le gusta lo mismo; pero ante la duda recomiendo probar.

Oído

El qué se oye durante el sexo, aunque no lo parezca, es muy importante. Porque tu cerebro está más que acostumbrado a recibir señales auditivas; y cualquiera de ellas puede suponer una distracción. la alarma del móvil, un anuncio de la tele, el tren pasando por la vía… El silencio es algo muy infravalorado en el sexo, pero lo cierto es que estar con tu pareja a solas y en silencio puede hacer que descubras sonidos que no oías antes: el roce de las pieles, los jugos , las succiones, los lametones… Esos sonidos “vergonzosos” que en realidad son muy sexys.

Porque en cualquier momento tu cerebro te puede jugar una mala pasada. Por ejemplo, si tenéis la televisión de fondo y de repente asa un anuncio que no hayas oído nunca, tu cerebro puede desviar tu atención. que eso no significa que no te interese lo que estás haciendo, es solo que tu cerebro no es capaz de ser monofunción. ¿O no te ha pasado nunca que al oír el sonido de una notificación en tu móvil te ha hecho dejar de hacer algo para mirar quién es?

¿Y qué pasa cuando no oyes? Utilizar tapones para los oídos no suele ser una práctica muy usual. En realidad, lo que se hace es privar de ciertos sonidos. ¿Cómo? Pues con unos auriculares con una música adecuada. O incluso amordazando a tu pareja apara privarte, o hacerte más difícil, escuchar sus gemidos.

Olfato

El olfato es un sentido muy potente. Bien sabido es que puede evocar recuerdos con más facilidad que la vista o el oído. Y sin embargo no se aprovecha en absoluto. El uso de una colonia determinada, un champú, un desodorante o un jabón… Seguro que notas con más facilidad si tu pareja huele diferente que si se ha hecho mechas. ¿Por qué? Pues porque somos animales en el fondo; y el olfato es uno de los métodos que tenemos para marcar territorio o para reconocer cosas que no vemos directamente.

Aceites, inciensos, velas, el cuero, el látex… Hay cientos de miles de millones de olores por explorar.

Gusto

El gusto es uno de los sentidos más especializados. Porque hay mucha más variedad de gustos en lo que se come que en lo que se ve o se oye. Y no solo es eso porque la lengua en sí también tiene sentido del tacto. Así que tenemos un órgano que podemos emplear en el sexo y además fusiona dos sentidos; tres si contamos que el olfato y el gusto son compañeros de armas.

La lengua es muy sensible, y lo cierto es que el placer del gusto es algo que está dentro y fuera del sexo. El sabor de la piel, del semen, de los fluidos vaginales… Bañar en chocolate a tu pareja y lamer hasta que no quede nada (cuidado con los empachos). Todo eso evoca el placer del sabor, pero también puede matarlo. Así que cuidado con desodorantes, colonias, jabones…

Por supuesto, también hay mucha parefernalia sexual especializada en la lengua. Lubricantes y condones de sabores que se han creado porque un mal sabor de boca puede apagar hasta la más ardiente llama de la pasión.

Tacto

Tocar en el sexo es prácticamente obligatorio (aunque hay prácticas que emplean el no tocar). Porque tocar no se hace solo con las manos. Todo nuestro cuerpo es sensible al tacto; y hay partes más sensibles que otras.

Las zonas erógenas lo son precisamente porque son sensibles al contacto. Algunas más que otras, y también dependiendo de la persona. La temperatura, la suavidad y aspereza… Hasta una peca situada en un lugar insospechado puede llamar la atención de tu tacto.

También debo decir que el tacto no es solo lo que tocas, sino también lo que te toca. Texturas, sensaciones de temperatura, la viscosidad de un lubricante… O incluso la intensidad con la que te huelen y sientes su respiración sobre tu piel puede arrancarte un gemido. Así que animo a probar todo lo que se pueda e incluso, ¿por qué no?, acariciar a tu pareja sin usar las manos y sentirla en todo tu cuerpo.

¿Qué pasa cuando no puedes tocar? Atar las manos o simplemente obedecer y quedarse quieto/a es algo que a algunas personas les puede parecer agobiante, pero a otras les puede gustar. Que te toquen y tú no puedas hacerlo despierta la imaginación para intentar hacer otras cosas. Por supuesto, depende mucho de las personas que lo practiquen y de la confianza entre ellas.

EXTRA: La mente

Piénsalo un momento. ¿Quién procesa todas las sensaciones de los sentidos? El cerebro, la mente. La mente es un órgano sexual que recibe placer a través de todo el cuerpo. Y saber excitar la mente de tu pareja, y la tuya propia, es algo que te llevará un paso más allá.

Excitar la mente es algo que hacemos casi sin darnos cuenta. la literatura erótica, los mensajes guarretes que le mandamos a nuestra pareja, las fantasías sexuales o los sueños son mecanismos que tiene nuestro cerebro para excitarse.

Y no solo eso, el hablar durante el sexo, decirle a la otra persona qué le vas a hacer no es cosa sel sentido del oído, sino del cerebro. Una palabra evoca imágenes, unas imágenes evocan fantasías y expectación, anticipación.

Porque el sexo de la mente es muy poderoso.