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Sexualizados_as

Zonas erógenas: un mapa de puntos de placer

Las zonas erógenas son puntos calientes en nuestros cuerpos a la espera de ser estimulados. Partes sensibles, puntos débiles, botones que podemos presionar a placer para hacernos vibrar.

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En un principio pensaba dividir este tema en dos partes: una para el cuerpo masculino, otra para el femenino. Pero teniendo en cuenta que ambos cuerpos tienen muchas zonas en común me he decantado por ponerlo todo junto y separado en partes.

Zonas masculinas

De mayor a menor placer:

  • Pene: Llamado también de muchas otras formas. Desde el glande a la base del mismo.
  • Labios: Suaves, carnosos… Disfrútalos.
  • Escroto: También llamado la bolsa de los testículos, que de por sí son muy sensibles.
  • Interior de los muslos: Por la cercanía al pene y por la sensibilidad de la piel.
  • Nuca: Entre los hombros y el final del pelo.
  • Orejas: Todas enteras. Cuidado con la saliva y el orificio.
  • Pezones (tetillas): Son vestigios, huérfanos de pecho. Mímalos.
  • Perineo: Entre el escroto y el ano, donde debería estar la vagina.
  • Nalgas: Un cachete en el culo nunca está de más.

Zonas femeninas

De mayor a menor placer:

  • Clítoris: Primo hermano del pene.
  • Vulva: Los genitales femeninos propiamente dichos.
  • Labios: Los de la boca.
  • Cuello y nuca: Desde las clavículas a la barbilla. Por delante y por detrás.
  • Pezones: Sensibles hasta con el más mínimo aliento.
  • Pechos: Toda la carne alrededor del pezón. Desde las clavículas hasta el final de las costillas.
  • Interior de los muslos: La piel de esta zona es muy sensible.
  • Orejas: Todas enteras. Cuidado con la saliva y el orificio.
  • Nalgas: Un cachete en el culo nunca está de más.

Zonas comunes

Esto ya es algo más personal a raíz de lo que he observado.

  • Lengua: Nuestro órgano del gusto. Una forma diferente de sentir el tacto y a la vez un cúmulo de sensaciones. Juega con ella.
  • Costillas y estómago: Al estar entre dos zonas erógenas importantes (además de ser susceptibles a cosquillas), las costillas y el estómago son un buen sitio donde entretenerse.
  • Axilas: Una zona erógena muy difundida en la cultura japonesa. Por supuesto, es mejor tratarlas después de ser lavadas; a nadie le gusta el sabor del desodorante.
  • Dedos, manos y pies: Nuestro tacto en su mayor intensidad. La sensibilidad de los dedos está probada; y las manos y los pies se derriten al recibir buenos masajes.

Tratamiento de las zonas erógenas

Por último, me gustaría hacer un repaso a qué les podemos hacer a estas zonas y lo voy a dividir de menos a mayor intensidad:

  • Aliento: Soplar puede ser la clave en muchas ocasiones; pero a veces con notar el aliento de otra persona en esa parte puede hacerte ver las estrellas.
  • Olisquear: Sea por la vergüenza o el morbo, que te huelan, poco o mucho, puede gustar (depende de la persona).
  • Besar: Los labios son muy suaves y calientes. Y los besos son un síntoma de aprecio que tu cuerpo agradece.
  • Acariciar: Con las manos, la nariz, la cara, con tu cuerpo… Hay muchas posibilidades.
  • Lamer: ¿Te acuerdas de que la lengua es sensible? Pues el cuerpo también es sensible cuando una lengua lo recorre.
  • Masajear: Algo más intenso que acariciar. Con un poco de presión, amasando la carne.
  • Chupar: Más intenso que lamer. Succionando, agarrando carne con tu boca.
  • Masturbar: Aún más intenso, aunque más especializado. Con la intención de hacer llegar al orgasmo en vez de calentar.

Además, también puedes pellizcar, tirar, golpear (índice + pulgar), abofetear (suavemente o con más fuerza)… Todo depende de tu imaginación.

Por supuesto, la intensidad de las emociones varía según la persona así que tienes mucho trabajo por delante. Experimenta con tu cuerpo para responder a estas preguntas: ¿Dónde sientes más?, ¿qué es lo que mejor funciona en estas zonas? y ¿cuánto te ayudan para llegar al orgasmo?