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Sexualizados_as

Cómo hacer una cubana ~Masturbación con los pechos~

Siempre digo que todo tu cuerpo es capaz de dar placer. La cubana, masturbar el pene entre los pechos, es una muestra de ello. Y hoy quiero hablar de cómo hacer una cubana sin importar el tamaño del pecho.

Grandes o pequeños, lo importante es el resultado

A ver, está claro que hace falta un mínimo de pecho para hacer una cubana y que, cuanto más grandes los tengas, será más fácil.

Así que coge tus pechos y júntalos. Quizá no hagas mucho canalillo con eso, pero piensa en el funcionamiento de un push up: levantan en diagonal. Así que apoya las manos en las partes de abajo de los pechos, un poco hacia los extremos, y levántalos hacia el esternón. ¿Mejor? ¡Claro que sí!

Con esto ya puedes saber si eres capaz de restregar un pene en tu canalillo. Y si además estás boca abajo descubrirás que tus pechos “se hacen más grandes”. A veces, la gravedad ayuda.

Masaje previo

Ahora bien. No quieras empezar a lo bruto. Masturba el pene de tu pareja con mucho lubricante o hazle una felación para que se le ponga duro. Miradas, palabras… Si le dices lo que le vas a hacer, seguro que se excita más. Al fin y al cabo, es una fantasía común y una práctica muy visual en la pornografía.

Suavidad y lubricación

El pene es muy sensible, sobre todo en el glande, y frotarlo contra la piel es placentero. Sin embargo, ten en cuenta que la piel tiene parte más suaves y otras “más curtidas”. La parte interna de los muslos, los pechos, el estómago, las nalgas o la parte interna del codo o la rodilla; todas estas partes tienen una suavidad especial.

Sin embargo, esta suavidad también hace que sean zonas más susceptibles a irritarse. Así que la sequedad o el sudor complicarán las cosas y causarán molestias.

Necesitas lubricación, y la saliva puede no ser suficiente porque se seca con facilidad. Así que deja que te recomendemos un lubricante en base agua por ser el mejor para el uso de preservativos sin importar el material.

Además, el lubricante se calienta y da una textura y viscosidad únicas. Te facilitará las cosas.

El poder de los pezones

Crea una expectativa, alimenta la fantasía. Mientras masturbas su pene tócate los pechos y juega con tus pezones para que se pongan duros. Al fin y al cabo, la excitación levanta los pechos y los vuelve más sensibles.

Si quieres meter más juego, masturba el pene de tu pareja con los pies mientras juegas con tus pechos.

Después, con los pezones duros, puedes pasarlos por el glande de tu pareja. Es una zona muy sensible y lo disfrutará. Guíate por el tacto o mírate los pechos mientras lo haces. Pasa de un pezón al otro, aprieta el pezón contra la uretra o da vueltas al glande con el pecho.

Todo esto es mucho menos cansado y fácil de hacer sin importar el tamaño de tus pechos.

Boca abajo

Activa o pasiva, la decisión es tuya. Si tienes un pecho justo para la práctica mi recomendación es que tumbes a tu pareja y te quedes encima.

Después de todo lo comentado en los puntos anteriores, coge tus pechos como sabes que forman canalillo y empieza metiendo el pene en perpendicular contra tu esternón. Muévelos arriba y abajo, a la vez o de forma intercalada.

Después empuja el pene hacia el ombligo de tu pareja para que pase entre tus pechos. Es decir, usa el cuerpo de tu pareja para que te sea más fácil. Haz que se abra de piernas y levante las rodillas para que sea más cómodo. Y aún lo será más si le pones un cojín debajo del culo.

De esta forma, la inclinación de su cuerpo imitará la que sería si estuviera encima de ti.

Ahora solo queda mover tus pechos o solo dejarlos quietos mientras mueves tu cuerpo arriba y abajo.

Boca arriba

Esta es la opción más cómoda para ti. Y más si tienes un pecho que te permita crear canalillo incluso boca arriba. Túmbate e invita a tu pareja a arrodillarse sobre tu pecho. Cuidado, si se apoya que no ponga mucho peso. Si hace falta o se cansa, que se apoye sobre sus manos a ambos lados de tu cabeza.

En esta posición, tú solo debes encargarte de juntar tus pechos mientras tu pareja los penetra. Intenta, si quieres, empujar tus pezones el uno hacia el otro para envolver por completo el pene de tu pareja.

Y si se cansa o de forma alternativa, puedes mover tus pechos arriba y abajo para masturbarlo mientras se queda quieto.

El colofón: añadiendo sexo oral

Aquí depende del movimiento y la largura del pene de tu pareja. Si ves que puedes, lame la punta o incluso practica una felación a su glande. Doble estimulación, doble diversión.

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